Miles de grabaciones históricas corren peligro de desaparecer: la carrera para salvar voces, películas y sonidos del pasado

VHS

Unas 45.000 grabaciones históricas de radio conservadas en Somalia forman parte de una carrera internacional contra el tiempo para evitar que desaparezca una parte irrepetible de la memoria del siglo XX. Noticias, discursos políticos, canciones, programas de entretenimiento y testimonios cotidianos permanecen almacenados en cintas analógicas que necesitan ser digitalizadas antes de que su deterioro o la desaparición de los equipos de reproducción impidan recuperar su contenido.

La UNESCO ha dado a conocer el 20 de octubre de 2026 nuevos detalles sobre varios proyectos de conservación del patrimonio audiovisual, coincidiendo con los preparativos del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, que se celebra el próximo 27 de octubre.

La iniciativa también contempla actuaciones sobre archivos históricos de Zambia, donde las condiciones de almacenamiento, los desastres naturales y la obsolescencia de los antiguos formatos amenazan documentos sonoros y cinematográficos.

El problema va mucho más allá de las películas antiguas. Cada grabación que se pierde puede llevarse consigo voces, lenguas, acontecimientos y formas de vida de las que quizá no exista ningún otro testimonio.

La UNESCO trabaja para preservar unas 45.000 cintas de Radio Mogadiscio

Uno de los proyectos más significativos se desarrolla en Somalia, donde los archivos de Radio Mogadiscio conservan aproximadamente 45.000 grabaciones analógicas.

La colección constituye un testimonio de la historia política, social y cultural del país.

Entre sus contenidos figuran emisiones informativas, intervenciones públicas, programas musicales y grabaciones relacionadas con la vida cotidiana.

Su valor no reside únicamente en los acontecimientos históricos que documentan.

También permite conocer cómo hablaban las personas de otras generaciones, qué música escuchaban y cómo se transmitía la información a través de la radio.

Para los investigadores, los archivos sonoros pueden ofrecer información que difícilmente aparece en los documentos escritos.

Una emisión radiofónica conserva los acentos, las pausas, el ambiente y la manera de contar los acontecimientos de una época.

La conservación de estas cintas forma parte de un proyecto internacional que cuenta con apoyo de fondos japoneses y de instituciones vinculadas a la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología de Japón.

El objetivo es preservar y digitalizar aproximadamente 45.000 grabaciones, no anunciar que todas hayan sido recuperadas ya.

La diferencia es fundamental: el trabajo de restauración y digitalización puede prolongarse durante años, especialmente cuando los materiales son frágiles o presentan problemas técnicos.

Por qué las grabaciones antiguas pueden desaparecer para siempre

A diferencia de un libro impreso, una grabación audiovisual depende de dos elementos que deben funcionar correctamente: el soporte en el que se almacenó y el equipo necesario para reproducirlo.

Una cinta puede conservar aparentemente su aspecto exterior y, sin embargo, haber sufrido daños que dificulten recuperar la señal original.

Los problemas más frecuentes incluyen el deterioro de sus componentes químicos, la humedad, las temperaturas inadecuadas y el desgaste producido por el paso del tiempo.

A estas amenazas se añade otra menos evidente: muchos de los aparatos necesarios para reproducir antiguos formatos dejaron de fabricarse hace décadas.

Esto significa que un archivo puede conservar físicamente miles de grabaciones, pero carecer de máquinas capaces de reproducirlas.

Incluso cuando se dispone de un equipo compatible, encontrar piezas de repuesto o profesionales especializados puede resultar complicado.

El deterioro de las cintas magnéticas

Las cintas magnéticas almacenan información mediante partículas capaces de registrar señales de audio o vídeo.

Con el envejecimiento pueden sufrir diversos problemas físicos y químicos.

En determinados soportes, los materiales que mantienen unidas las distintas capas de la cinta se degradan y provocan dificultades durante la reproducción.

En otros casos, la humedad y las condiciones ambientales favorecen la aparición de moho.

También pueden producirse deformaciones y pérdidas de señal.

No todas las cintas envejecen de la misma manera. Su estado depende del tipo de material, la fabricación, el uso y las condiciones en las que han permanecido guardadas.

Por este motivo, los especialistas deben examinar cada colección antes de decidir cómo proceder.

Reproducir una cinta deteriorada sin las precauciones adecuadas puede terminar dañándola todavía más.

Zambia intenta salvar imágenes de su historia reciente

El segundo caso destacado por la UNESCO se encuentra en Zambia.

La Corporación Nacional de Radiodifusión de Zambia (ZNBC) conserva materiales audiovisuales que documentan diferentes etapas de la historia del país y del sur de África.

Entre ellos existen grabaciones de televisión, contenidos sonoros y películas que requieren medidas de conservación.

La colección se enfrenta a amenazas relacionadas con desastres naturales, almacenamiento inadecuado y formatos tecnológicos que han quedado obsoletos.

La organización internacional colabora en actuaciones dirigidas a identificar los materiales más vulnerables y establecer prioridades de recuperación.

Esto implica determinar qué cintas o películas presentan mayor riesgo y cuáles deben digitalizarse antes.

El objetivo es trasladar sus contenidos a formatos que puedan conservarse y utilizarse con las tecnologías actuales.

No se trata únicamente de crear copias digitales.

También es necesario registrar correctamente cada documento para que pueda identificarse, localizarse y consultarse en el futuro.

Qué documentos históricos están más amenazados

El riesgo de pérdida afecta a distintos tipos de materiales audiovisuales.

Tipo de archivoPrincipal problemaQué se puede perder
Cintas de audioDeterioro magnético y falta de reproductoresVoces, entrevistas, música y emisiones radiofónicas
Películas cinematográficasDegradación química y daños físicosDocumentales, películas y registros históricos
Cintas de vídeoObsolescencia de formatos y desgasteProgramas televisivos e imágenes de acontecimientos
Grabaciones digitales antiguasIncompatibilidad de sistemas y archivos dañadosVídeos, sonidos y documentos creados originalmente en formato digital
Colecciones mal almacenadasHumedad, calor, inundaciones o incendiosMateriales completos que pueden no tener copias

La vulnerabilidad no depende exclusivamente de la antigüedad.

Una grabación relativamente reciente puede encontrarse en peor estado que una película mucho más antigua si fue almacenada en condiciones inadecuadas.

De igual manera, un archivo digital puede quedar inaccesible cuando desaparece el programa necesario para abrirlo.

Por eso, los expertos distinguen entre conservar físicamente un soporte y garantizar que su información siga siendo accesible.

Cómo se recupera una grabación histórica deteriorada

La restauración de archivos audiovisuales requiere procedimientos diferentes según el soporte y su estado de conservación.

El primer paso suele consistir en examinar físicamente el material.

Los especialistas comprueban si existen deformaciones, suciedad, daños químicos o problemas mecánicos que puedan impedir su reproducción.

Después se determina si es posible realizar una transferencia segura del contenido.

Limpieza y estabilización

En algunos casos es necesario limpiar las cintas o películas antes de intentar reproducirlas.

Este proceso debe efectuarse con herramientas y técnicas adecuadas para evitar nuevos daños.

Determinados soportes pueden necesitar tratamientos especializados destinados a estabilizar temporalmente sus materiales.

No existe un procedimiento universal para todos los formatos.

Una intervención adecuada para una clase de cinta puede resultar perjudicial para otra.

Digitalización de las imágenes y sonidos

Cuando el material puede reproducirse de manera segura, se transfiere su contenido a un archivo digital.

Este proceso permite conservar una copia que ya no depende directamente del aparato original.

Sin embargo, digitalizar no significa mejorar automáticamente la grabación.

Si el sonido presenta ruido, pérdidas o distorsiones, esos defectos también pueden aparecer en la copia.

La restauración digital posterior puede reducir determinados problemas, pero debe respetar la integridad del documento histórico.

En archivos patrimoniales resulta esencial distinguir entre conservar el registro original y producir una versión restaurada para su consulta.

Conservación a largo plazo

Una vez recuperado el contenido, comienza otra tarea igualmente importante: impedir que el nuevo archivo digital desaparezca.

Los sistemas profesionales de conservación suelen incorporar varias copias, controles de integridad y procedimientos de migración a tecnologías más recientes.

También necesitan información descriptiva sobre la procedencia y las características de cada grabación.

Sin esos datos, una colección puede acabar convirtiéndose en miles de archivos difíciles de identificar.

Digitalizar una película no garantiza que sobreviva para siempre

Existe una idea extendida según la cual convertir un documento antiguo en un archivo digital soluciona definitivamente sus problemas de conservación.

La realidad es más compleja.

Los discos duros pueden averiarse, los servidores pueden sufrir fallos y los programas informáticos dejan de ser compatibles con determinados formatos.

Además, los archivos pueden corromperse, borrarse accidentalmente o perderse durante una migración tecnológica.

Por eso, la conservación digital requiere un trabajo continuo.

No basta con copiar una película una vez y guardarla en un dispositivo.

La información debe mantenerse accesible mediante copias verificadas, formatos adecuados y sistemas de almacenamiento que puedan renovarse con el tiempo.

Esta necesidad afecta tanto a grandes archivos nacionales como a colecciones de universidades, museos y pequeñas instituciones culturales.

La memoria de países enteros puede depender de unas pocas colecciones

El patrimonio audiovisual tiene una característica que lo diferencia de otros documentos históricos: permite escuchar y observar directamente a personas que vivieron décadas atrás.

Las grabaciones pueden conservar discursos políticos, ceremonias tradicionales, acontecimientos deportivos, representaciones teatrales o canciones que dejaron de interpretarse.

También documentan la manera en que una sociedad relataba sus propios acontecimientos.

En algunos países, las colecciones radiofónicas resultan especialmente relevantes porque durante décadas la radio fue uno de los principales medios de comunicación.

La preservación de Radio Mogadiscio permite proteger parte de esa historia.

En el caso de Zambia, las grabaciones de su radiotelevisión nacional ofrecen testimonios audiovisuales de procesos culturales y sociales de gran importancia para la región.

La desaparición de estos fondos no supondría únicamente perder contenidos de entretenimiento.

También podría limitar las posibilidades de investigación de historiadores, lingüistas, antropólogos y especialistas en comunicación.

El Día Mundial del Patrimonio Audiovisual se celebra el 27 de octubre

La publicación del 20 de octubre anticipa la celebración del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, una jornada internacional dedicada a reconocer el trabajo de quienes conservan películas, grabaciones sonoras y otros documentos audiovisuales.

La conmemoración tiene lugar cada 27 de octubre y recuerda la recomendación internacional sobre protección y conservación de las imágenes en movimiento adoptada en 1980.

En 2026, el lema elegido es «Tu ventana al mundo», una expresión que subraya la capacidad de las imágenes y los sonidos para conectar culturas y generaciones.

La jornada también pretende sensibilizar sobre la necesidad de actuar antes de que ciertos documentos resulten irrecuperables.

Las actividades previstas incluyen iniciativas impulsadas por archivos, instituciones culturales y organizaciones especializadas en preservación audiovisual.

El programa Memoria del Mundo

Los proyectos anunciados forman parte de las actividades relacionadas con Memoria del Mundo, un programa internacional creado en 1992 para favorecer la conservación y el acceso al patrimonio documental.

Su trabajo abarca documentos históricos de diversa naturaleza, incluidos manuscritos, colecciones bibliográficas y fondos audiovisuales.

Entre sus objetivos se encuentran identificar materiales amenazados, impulsar políticas de conservación y mejorar la formación de los especialistas responsables de estos archivos.

El programa también promueve herramientas digitales que facilitan el acceso a documentos históricos que antes solo podían consultarse de manera presencial.

Qué pueden hacer los ciudadanos para conservar sus propias grabaciones antiguas

La desaparición de archivos audiovisuales no afecta exclusivamente a las grandes instituciones.

Muchas familias conservan cintas VHS, películas domésticas, casetes o grabaciones realizadas con cámaras antiguas.

Estos materiales también pueden deteriorarse y, en ocasiones, contienen recuerdos de los que no existen otras copias.

Para reducir el riesgo de pérdida, conviene adoptar varias precauciones:

  • Identificar los formatos antes de intentar reproducirlos en aparatos desconocidos.
  • Guardar las cintas y películas en lugares secos y estables, lejos de fuentes de calor y humedad.
  • Evitar manipulaciones innecesarias cuando el soporte presenta daños visibles.
  • Digitalizar las grabaciones valiosas mediante equipos adecuados o servicios especializados.
  • Conservar varias copias digitales en dispositivos o ubicaciones diferentes.
  • Añadir fechas, nombres y descripciones para identificar el contenido en el futuro.

Si una cinta muestra moho, deformaciones o signos de deterioro importante, lo más prudente es solicitar asesoramiento especializado antes de reproducirla.

La urgencia por recuperar un recuerdo no debería provocar la destrucción accidental del soporte.

Una lucha contra el tiempo que afecta a nuestra memoria colectiva

La preservación de 45.000 grabaciones de Radio Mogadiscio y los trabajos sobre los archivos de Zambia muestran que el patrimonio histórico no se encuentra únicamente en edificios, monumentos o documentos escritos.

También sobrevive en cintas que conservan voces, canciones y acontecimientos que marcaron la vida de generaciones enteras.

La dificultad reside en que el deterioro físico y la obsolescencia tecnológica avanzan incluso cuando nadie utiliza esas grabaciones.

Cuando desaparece el último equipo capaz de reproducir un formato o el soporte se vuelve irrecuperable, el contenido puede perderse definitivamente.

El desafío que afrontan los archivos culturales no consiste solo en rescatar películas y sonidos antiguos, sino en conseguir que sigan siendo comprensibles y accesibles dentro de cincuenta o cien años.

Una grabación puede parecer un objeto tecnológico obsoleto hasta que descubrimos que contiene la única voz conservada de una persona, una canción desaparecida o el testimonio de un acontecimiento histórico. Entonces deja de ser una cinta vieja y se convierte en una parte de la memoria que ninguna tecnología podrá reconstruir fielmente si llega a perderse.

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