HCM, ¿qué significa en un análisis de sangre?

HCM, qué significa en un análisis de sangre

El término HCM, conocido como Hemoglobina Corpuscular Media, es en medicina un parámetro para determinar la cantidad de hemoglobina que existe por glóbulo rojo o eritrocito. Este parámetro forma parte de análisis de sangre que tienen por objetivo conocer los valores de las propiedades de la sangre para descartar enfermedades o tener un control sobre el paciente.  

Originalmente, los análisis de sangre o hemograma no sólo incluyen el HCM sino estudia otras propiedades como plaquetas, monocitos, neutrófilos, linfocitos, eosinófilos, macrófagos y basófilos. Al tener información sobre cada uno de estos elementos se puede saber qué tanto déficit de hierro puede presentar una persona en la sangre.

El HCM también suele estar acompañado del VCM (Volumen Corpuscular Media) que tiene como fin identificar si una persona tiene un determinado tipo de anemia que puede ser hipocrómica, normocrómica o hipercrómica. Todo esto dependiendo de los resultados obtenidos.

¿Por qué se incluye el HCM en el análisis de sangre?

La hemoglobina es una sustancia altamente importante para la captura de oxígeno que nutre a los glóbulos rojos una vez se encuentran en los capilares pulmonares. Esto quiere decir, que conocer si el HCM se encuentra entre los rangos normales se descarta que la persona se encuentre en riesgo de padecer una fuerte enfermedad sea por valores altos o bajos del HCM.

HCM, qué significa en un análisis de sangre

Valores promedios del HCM

La hemoglobina corpuscular media se encuentra normalmente entre los valores de 27 y 32 picogramos. No obstante, se puede dividir el HCM en seis tipos de valores normales según sea la edad de la persona en estudio, para ello se tiene: 

Bebé recién nacido: valores entre los 27 y 31 pg.

  • Bebé del primer al undécimo mes: valores entre los 25 y 29 pg.
  • Niño del primer al segundo año: valores entre los 25 y 29 pg.
  • Niño entre los 3 y 10 años: valores de 26 y 29 pg.
  • Adolescente entre los 10 y 15 años: valor de 26 y 29 pg.
  • Adulto: rango de 26 y 35 pg.

Nivel alto de HCM 

La hipercromía es el término que recibe el diagnóstico de niveles altos de HCM en la sangre. El padecimiento de esta enfermedad puede suceder en adultos y niños respectivamente, considerándose elevado el valor de HCM en adultos cuando este supera los 33 picogramos, mientras que en infantes se considera alto al superarse los 35 picogramos.

Los niveles altos de HCM en la sangre se debe a que las cantidades normales de hemoglobina por cada glóbulo rojo es superior a su valor habitual. La hipercromía se puede detectar fácilmente por los especialistas, pues la sangre obtiene un color rojo intenso junto a la detección de niveles bajos en determinados nutrientes de la sangre.

La ausencia de vitamina B12 y niveles altos del Volumen Corpuscular Medio (VCM) es causa por la que las cantidades de HCM se elevan. Asimismo, patologías en las glándulas tiroideas, encontrarse bajo medicación e ingesta excesiva de bebidas alcohólicas son otros factores considerados en el diagnóstico de hipercromía.

Por otra parte, los niveles altos de HCM son indicativos de sufrir alguna de las siguientes enfermedades: anemia perniciosa, hepatitis C, cirrosis hepática o anemia megaloblástica. En algunos casos cuando se presentan fuertes anomalías las causas se pueden encontrar en las glándulas tiroides o un gran bajo funcionamiento del hígado en la eliminación de sustancias tóxicas.

Algunos de los síntomas que padecen las personas con HCM alto es adquirir un tono de piel azulado o blanco en las manos y pies, dolor abdominal, jadeos o problemas respiratorios y ritmo cardíaco acelerado.

Nivel bajo de HCM

La hipocromía es lo que se entiende por niveles bajos de hemoglobina corpuscular media. En los pacientes adultos, cuando se registra una concentración de hemoglobina por cada glóbulo rojo menor a los 27 picogramos, se asume la presencia de hipocromía. 

La enfermedad es mayormente común entre mujeres y niños, denotando que su causante principal es la anemia ferropénica o, comúnmente conocido, como bajos niveles de hierro en la sangre. Junto a esta causa también se encuentran otras como la talasemia, una irregularidad en la sangre que se transmite de forma hereditaria y puede provocar niveles bajos de hemoglobina en la sangre.

Por otra parte, se halla el saturnismo, un tipo de envenenamiento por plomo o exceso de plomo en el organismo que puede ocasionar anemia debido al bloqueo de la síntesis de hemoglobina, alterando el transporte de oxígeno a la sangre y el resto de órganos del cuerpo humano.

Aunque no solo afecta a la hemoglobina, también lo hace con las enzimas y hasta el cerebro en grandes cantidades. En cuanto a los síntomas que se pueden sufrir a causa de un HCM bajo se encuentra: dificultad respiratoria, dificultad en la concentración, migrañas o fuertes dolores de cabeza, mareos o desmayos, bajos niveles de energía, soplos y ojos amarillos.  

Tratamiento para disminuir los valores

La disminución de valores altos de HCM son abordados primeramente en los hábitos de la persona. Se relaciona principalmente a evitar o disminuir en gran cantidad la ingesta de alcohol. Ya que, el hígado es afectado durante los bajos niveles de HCM por lo que se recomienda evitar sustancias que puedan forzar o dañar a los órganos comprometidos.

En cuanto a otros factores, se tiene que es necesario el consumo de vitaminas que ayudan en el aumento del ácido fólico y vitamina B12. Principales actores que deben estar presentes para lograr restaurar a los niveles normales el HCM. Recuerda que la disminución extrema de este valor puede llegar a ser bastante perjudicial para la salud.

Tratamiento para subir los valores

Los valores bajos de HCM están asociados a la anemia, lo cual es ausencia de hierro en el cuerpo. Para ello es importante aplicar una dieta que contenga todos los suplementos necesarios como lo es la vitamina C, ácido ascórbico y ácido fólico.

Pero, principalmente, debe estar compuesta de alimentos ricos en hierro como lo son los frijoles, carnes, avena, frutos secos, frutas ácidas, jugos compuestos de naranja, zanahoria y remolacha, jugo de ciruelas y ensaladas. También es de tener en cuenta evitar alimentos o líquidos que puedan reducir los niveles de hierro durante la recuperación.

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