Las leyendas mexicanas cortas más populares

Las leyendas mexicanas cortas más populares

Las leyendas, por lo general, vienen cargadas de elementos sobrenaturales y mucha imaginación donde la fantasía y la realidad logran juntarse para crear una narración fascinante que se transmite de generación en generación. En ellas se pueden observar relatos relacionados con milagros, presencia de entidades y, lo que más atrae, el entramado terrorífico que albergan la mayoría de estos cuentos. En este artículo conocerás las leyendas mexicanas cortas más populares. 

En México son muchas las historias con elementos fantásticos que forman parte del legado cultural de este país. Gran parte de esto se debe a la cantidad de civilizaciones que allí se desarrollaron y que gracias a su misticismo se lograron convertir en una herencia valiosa para nativos y visitantes.

Las 9 mejores leyendas mexicanas cortas

Las leyendas son muy comunes en todos los países, pero en México particularmente existen un sinfín de historias cortas desde la época precolombina y se acentuaron más cuando se comenzó a instaurar la religión católica, donde se le dio a las leyendas un matiz más misterioso, de ultratumba y con aspectos milagrosos. A continuación te presentamos algunas de estas leyendas:

La gente del maíz

Para los Mayas cuando el mundo se creó solo estaba compuesto por plantas, mares y animales, por lo que Hunab Ku el Dios Maya, creó hombres de barro para que, de esta manera, el planeta no se sentiría solo. Pero pronto se dio cuenta que eran muy frágiles. Luego hizo unos hombres de madera que eran fuertes y hermosos, pero no podían hablar lo cual les impedía comunicarse con sus Dioses, por lo que se desilusionó.  

Las leyendas mexicanas cortas más populares

Quiso intentar de nuevo y esta vez creó el hombre de maíz. Resultó ser muy inteligente y los había de varios colores, lo que terminó generando celos entre los dioses. Debido a esto, Hunab Ku tapó sus ojos para que no pudieran ver a los dioses sino únicamente venerarlos.

El hermoso árbol de cacao

Cuenta la leyenda que Quetzalcóatl, quien era un dios bondadoso, le quería obsequiar a su pueblo un frondoso árbol que vendría a venerar el sacrificio de su amada esposa. Para esto tomó del paraíso un árbol de cacao y lo plantó en tierra fertilizada con la sangre de su esposa. Al mismo tiempo pidió a Tlaloc que lo bendijera con lluvia y a Xochiquétzal que lo adornara con bellas flores, por lo que se convirtió en un árbol sagrado.

El callejón del beso

En Guanajuato vivían la señorita Carmen y un joven llamado Luis, quienes se enamoraron perdidamente. El padre de Carmen, el cual era muy violento y ofuscado, al descubrir esta relación amenazó a su hija con enviarla a vivir a España. El joven Luis, al enterarse, decidió comprar una casa cercana de donde vivía Carmen, para de esta manera poder ver a su amada. 

Un angosto callejón unía ambas casas y los amantes comenzaron a idear su escape, pero un día el padre de Carmen los descubrió y clavó una daga en el pecho de su hija. Mientras moría, el joven Luis solo alcanzó a besar su mano debido a la cercanía. Dice la leyenda que si una pareja se besa en este callejón tendrán felicidad durante 7 años, de lo contrario tendrán mala suerte.

El Nahual

El Nahual era un ser sobrenatural de Mesoamérica. Tenía la propiedad de convertirse en un animal y muchos afirman que hay personas que también pueden hacerlo. Es por esto que se dice que todos tenemos un espíritu animal, el cual adoptamos en el momento del nacimiento y nos protege de males y peligros.  

El Chupacabras

Durante los años 90 se dio a conocer la historia del chupacabras. Se dice que es un animal desconocido, de aspecto terrorífico que por las noches atacaba a las cabras y vacas, succionando toda la sangre a través de una mordida justo en el cuello. Investigadores estadounidenses realizaron una serie de estudios determinando que no existía ningún animal que pudiera hacer semejante hazaña y hasta la fecha nadie ha podido resolver este misterio.

El origen de los volcanes

Cuenta la historia que, en una aldea tlaxcalteca, ya estaban cansados de rendir tributo al imperio Azteca por lo que decidieron alzarse en armas. Antes de la batalla, el guerrero más fuerte, quien llevaba por nombre Popocatépetl, decidió pedir en matrimonio a su amada Iztaccíhuatl, hija del gran Cacique, siendo aceptado gratamente, llegando al acuerdo de que al volver de la guerra se consolidaba el matrimonio.

Un hombre lleno de celos ante la promesa de matrimonio de Popocatépetl, le dijo a Iztaccíhuatl que su amado había muerto en combate y a los pocos días ella murió de tristeza. Al llegar a la aldea, Popocatépetl se enteró de la fatal noticia. Lleno de impotencia unió 10 cerros y acostó a su amada en la cima, él juró llevar siempre consigo una antorcha para cuidarla eternamente. De allí el término de los volcanes “una mujer dormida”.

La princesa Donají

La princesa Donají fue la hija del último gobernador de Tehuantepec. Cuando los pueblos mixtecos y zapotecos se encontraban en guerra, ella fue capturada como rehén y decapitada. Al pasar los años en el Sur de Oaxaca, en una zona llamada la Sierra, un joven pastor arrancó una hermosa azucena, cuando de pronto vio una cabeza humana que correspondía a la princesa decapitada. La tomó y llevó hasta el templo Cuilapam para que el alma de la princesa pudiera descansar en paz.

El callejón del diablo

En la propia ciudad de México existe una leyenda que trata de un callejón en el cual aparece el diablo en forma de persona. Dicen que a las personas que no creen esto, se les aparece el mismísimo lucifer para llevarlos al infierno. Hubo un hombre que aseveró que fue perseguido, sintiendo que el piso se hundía. 

Otra historia relacionada es la de Julio, un hombre que hacía mucho daño a sus semejantes y el diablo terminó por ofenderse gracias a su conducta. Supuestamente fue descuartizado en ese mismo callejón, por lo que aseguran que quien aparece en el callejón es Julio.

Islas de las Muñecas

En la ciudad de México, en la delegación Xochimilco, vivía un hombre que coleccionaba muñecas abandonadas y las utilizaba para ahuyentar los malos espíritus del lago ofreciéndolas como símbolo de paz. Todo se debía al espíritu de una niña que murió ahogada en ese lago. Aún en la actualidad, existe la isla de las muñecas y ahora dicen que el espíritu del hombre regresa para cuidarlas. 

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